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Pronunciamiento de la ANEA ante la Ley General de Biodiversidad

PRONUNCIAMIENTO

DE LA ACADEMIA NACIONAL DE EDUCACIÓN AMBIENTAL

ANTE LA LEY GENERAL DE BIODIVERSIDAD

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La Vida es el valor más alto que tiene la Humanidad. Es un acto de insensatez, inmoralidad y barbarie entenderla y reducirla a objeto o capital natural pues es desde ella y en ella como se define la propia existencia de toda persona, comunidad, pueblo o nación. De todo ser vivo. La Vida no es propiedad de nadie. De esta comprensión se deriva toda posibilidad de alcanzar la dignidad humana, obligación irrenunciable de todo Estado, en toda nación.

En este sentido, consideramos que la iniciativa denominada Ley General de Biodiversidad, compuesta por 237 numerales y 11 artículos transitorios que abrogan la Ley General de Vida Silvestre y derogan el Título Segundo de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, no es compatible con la posibilidad de cumplir uno de los objetivos en los que la misma iniciativa justifica su promulgación: “dar cumplimiento a varios derechos humanos reconocidos en la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, ...”

México es uno de los cinco países con mayor biodiversidad en el mundo y uno de los principales centros de domesticación de plantas, imprescindible contra el hambre y la desnutrición. Como señala la misma comisión dictaminadora del proyecto de la Ley General de Biodiversidad, esta megadiversidad biológica de México es un privilegio y un potencial para el desarrollo del país, y también una responsabilidad ante nuestra sociedad y ante el mundo. En este sentido, la enorme diversidad de plantas comestibles cultivadas en nuestro país se expresa y protege en los pueblos indígenas y comunidades equiparables que, como señala Eckart Boege (2008) generan un enorme patrimonio biocultural que incluye bancos genéticos comunitarios de plantas y animales domesticados y semidomesticados, agroecosistemas (paisajes bioculturales), plantas medicinales, rituales que resultan de la espiritualidad que estos pueblos reconocen en sus territorios

Con este fundamento, consideramos que el Estado, antes de otorgar a empresas transnacionales (muchas de las cuales no se han distinguido por su comportamiento bioético) el libre acceso a los recursos genéticos mediante una retribución justa, debería garantizar el uso sustentable de la biodiversidad bajo principios de Bien común y promover y procurar el desarrollo de las prácticas agrícolas y culturales, que garanticen a los pueblos originarios y comunidades equiparables el control cultural necesario sobre su territorio y recursos naturales (incluidos los genético) para su supervivencia cultural y así promover un desarrollo sustentable a escala humana.

A pesar del valor de este patrimonio nacional, presente en la legislación actual, en la iniciativa en cuestión se desconocen y no se protegen los territorios ancestrales de los pueblos originarios como tampoco considera ni garantiza la continuidad de los procesos por los cuales los pueblos indígenas y las comunidades equiparables manejan y recrean su patrimonio biocultural, de invaluable valor para la alimentación, la salud, el bienestar y la felicidad de pueblos y ciudadanos de esta nación diversa.

Por otra parte, la permisividad “preferente” de usos, sin explicitar, en las áreas naturales protegidas (la mejor expresión de la conservación institucionalizada en nuestro país) representaría un severo retraso y abriría la puerta a la explotación minera o energética que ponga en riesgo el patrimonio natural que estas reservas protegen.

Por lo anterior, nos hacemos eco de los argumentos que más de 200 organizaciones civiles y un nutrido grupo de personalidades académicas han aportado, evidenciando el peligro que representa la aprobación de una Ley como la General de Biodiversidad que no contribuye, en los términos actuales, a salvaguardar el patrimonio biocultural de la nación ni a regular un uso verdaderamente sustentable de la biodiversidad y su propia conservación. La iniciativa llega además sin la creación de consenso con los diversos sectores de la nación que deben participar y ser escuchados y participar para que sean incluidas sus necesidades y visiones territoriales, así como sus aspiraciones socioculturales en un diálogo intercultural solidario y respetuoso.

Demandamos que no sea aprobada esta Ley carente de elementos progresivos sustantivos con respecto a las leyes vigentes para la protección del medio ambiente y la biodiversidad.

Saludamos que la tentativa de impulsar sin consenso suficiente esta iniciativa que no aporta elementos progresivos sustantivos para la conservación de la biodiversidad, haya dado lugar a una multiplicidad de expresiones y comunidades de análisis, crítica y propuesta, en donde, desde mucho tiempo atrás, hacía tanta falta.

Por lo anterior, nos pronunciamos por:

  1. Realizar, con responsabilidad, la consulta de la mencionada Iniciativa con pueblos indígenas y comunidades equiparables, puesto que es una medida legislativa que afecta sus territorios, identidades, procesos bioculturales y proyectos de futuro, con énfasis en el justo cumplimiento e implementación del Protocolo de Nagoya.
  2. Abrir la discusión de la iniciativa con los sectores académicos y sociales involucrados, para darle coherencia con la naturaleza pluricultural de México y, efectivamente, fundamentar y lograr la conservación, el uso y aprovechamiento sustentable de la biodiversidad para cumplir con el derecho a un ambiente sano, de manera progresiva sin detrimento del status de protección vigente.
  3. Dar mayor cobertura y profundidad a procesos de información, sensibilización, formación de capacidades críticas y, en fin, de formación hacia la población implicada e interesada en una construcción seria de la cultura y educación ambiental para el bienestar y progreso del pueblo de México, bajo principios de dignidad, equidad y justicia, irrenunciables para la sustentabilidad.

Referencias

Boege, Eckart (2008), El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México, México: Instituto Nacional de Antropología e Historia y Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

Versión pdf para descarga: http://www.anea.org.mx/docs/ANEA-Biodiversidad-180412.pdf

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